lunes, 10 de abril de 2017

ARTEMIO PERALTILLA: ENTRE LA HISTORIA Y EL PERIODISMO


Era el año de 1985 cuando el profesor y abogado Artemio Peraltilla Díaz publicó un libro en homenaje al héroe de Arica, Francisco Bolognesi, reafirmando que era arequipeño. A 32 años de su publicación, diferentes investigadores locales desestimaron esta apreciación que venía suscitando debate desde 1977, cuando en un encuentro de historiadores realizado en el Colegio de Abogados de Arequipa, especialistas arequipeños y limeños, luego de una prolongada discusión determinaron que el héroe peruano había nacido en Lima.
En aquella reunión participó el maestro Artemio Peraltilla y presentó el sustento para defender su visión. Exhibió un documento donde la progenitora de Bolognesi, Juana Cervantes, solicita que su hijo ingrese al Seminario; la partida de matrimonio del coronel casado con María Josefa de la Fuente; y, la foja de servicios militares donde se consigna natural de Arequipa. Pese a todo, Peraltilla no pudo rebatir la partida de bautizo de la Parroquia de San Sebastián que mostraron sus contendientes intelectuales, reafirmando la teoría de que Bolognesi era limeño.
El experimentado investigador arequipeño no desmayó sus teorías, escribiendo en la década del ’80, un libro donde reforzaba sus hipótesis bajo el título: ¡El héroe de Arica, natural de Arequipa! Aquí el autor sostuvo que la tesis limeña se sustentaba en premisas falsas o, como él denominaba, en un “paralogismo” o razonamiento falso: “Con la lectura de la explicación que viene, querido lector, formará Ud. su propio conocimiento y sin esfuerzo, porque lo dicen los documentos y rechaza la ciencia, la pretensión limeña, concluirá aceptando como cuna de nacimiento del Héroe de Arica, la Ciudad de Arequipa”.
La historia de nuestra ciudad no ha olvidado aquel debate y tampoco a su principal protagonista, Artemio Peraltilla Díaz. Historiador que hoy se consagra como el principal investigador de Bolognesi, obra que dedicó a su hijo, ex alcalde de Cerro Colorado, Juan Helard Napoleón Peraltilla Apaza (n. Arequipa, 16-10-1941) y que permitió reafirmar su arequipeñidad, profundo sentimiento de pertenencia que alentó en sus coterráneos a través de sus libros y artículos de investigación.
Artemio Peraltilla Díaz nació en Moquegua el 8 de junio de 1909; y se casó con Victoria Apaza (n. 05-11-1909), con quien tuvo los siguientes hijos: Rubén Francisco (n. 29-01-1933), Santiago Arturo (n. 25-07-1936), Haydee Ysabel Dioselina (n. 18-06-1939), Juan Helard Napoleón (n. 16-10-1941), Victoria Benilda (n. 15-06-1950) y Rodolfo. Su madre, María Díaz Fernández, fue hija del subteniente arequipeño Emeterio Díaz Arenas (n. Yarabamaba, 1860 – m. 18-07-1955) que integró el batalló Zepita en la Guerra Con chile y se casó con Gertrudis Fernández Durand. Artemio tuvo un hermano, el profesor de la Gran Unidad Escolar San Carlos, Aníbal Peraltilla, que según recuerdan sus estudiantes enaltecía la figura de Pachacútec.
La vida de este importante intelectual y escritor mistiano nos conduce a las visiones tradicionalistas de una época en que Arequipa comenzaba a reforzar su identidad. Junto a otras personalidades tuvo una participación permanente y juiciosa en los círculos sociales, políticos y culturales de la localidad.
Artemio Peraltilla fue un hombre polifacético que ejerció la presidencia de la Asociación de Maestros de Mollendo, destacando por las actividades de extensión cultural como la función literaria-musical que realizó en Cusco en 1943 con un despliegue artístico de su delegación que impresionó en el Cine Colón. Aquí, presentó la revista educativa mollendina que dirigía denominada: “Escuela y Hogar”; su comité editorial estaba constituido por Guillermo Calderón (sub director), Marcelo Delgado Lacroix (secretario de redacción), José Núñez Vizcarra (administrador), Cayetano Bellido García (secretario de propaganda), Enrique Wollmer Zevallos (delegado en Lima) y Jorge Valdivia Ponce (delegado en Arequipa). Años más tarde, en 1946, editó el libro “Geografía del Perú” de José Domingo Zuzunaga, que era empleado por los escolares para los aprendizajes en el aula.
Participó en la Asociación de Pequeños Agricultores de Cayma y Anexos de Arequipa (AMPACA) cuando presidía la institución, Juan Arenas Linares; en dicha asociación mutualista, ejerció el cargo de Fiscal de Prensa y Propaganda (1954-1955), Fiscal de Cultura (1955-1956), Director del espacio radial “El Pequeño Agricultor” (1950 y 1951) y como secretario de conciliación de los personeros de AMPACA. Asimismo, fue comisionado de la asociación para realizar gestiones en Lima a fin de impulsar la obra de irrigación de las Pampas de “El Cural”.
Explorando otra de sus facetas, cuando el diario El Deber dejo de existir en 1962, la imprenta fue adquirida por Artemio Peraltilla y a partir de entonces comenzó su editorial conocida como “Imprenta El Sol”, entonces, fue además uno de los impresores más conocidos de la localidad, llegando a editar innumerables títulos como: “Catálogo General del Archivo Municipal de Arequipa” de los historiadores Alejandro Málaga, Eusebio Quiroz y Juan Álvarez; “Historia de Arequipa y de su bandera auténtica: diseño general desde el punto de vista científico – dialéctico” (1978) de Luis Guillermo Gallegos Portugal; “La personalidad y obra de D. Juan del Valle y Caviedes” (1975) de María Leticia Cáceres; entre otros.
En el año de 1974, la Municipalidad de La Paz (Bolivia) organizó la Primera Jornada Peruano-Boliviana de Estudio Científico del Altiplano Boliviano y del Sur del Perú, donde participó Peraltilla con el tema "La Revolución de 1814 en Arequipa”, en aquella oportunidad integraron la delegación arequipeña los estudiosos: Máximo Neira, Eloy Linares, René Santos, Alejandro Málaga, Guillermo Galdos, Juan Álvarez, Eusebio Quiroz y Juan Gómez R. De igual modo, tenemos conocimiento que don Artemio fue Secretario de la Sociedad Bolivariana.
Publicó numerosos artículos en el diario El Pueblo, que en este artículo rescatamos: Academia Lauretana (mayo, 1966), Manuel Amat y León (febrero-mayo, 1966), Andrés Negrón (mayo, 1967), Aquelarre en Arequipa (mayo, 1967), Club Literario de Arequipa 1879-1908 (mayo, 1969), Conferencia secreta de Bolívar y San Martín en Guayaquil, explicación masónica (julio, 1972), Etimología científica del topónimo Arequipa (15 de agosto de 1980), Esbozo para una historia literaria de Arequipa (agosto, 1977), Imprenta de Arequipa, origen. Jacinto Ibáñez (27 de enero de 1967), Nacimiento inmortal del héroe de Arica (1977-1979), La Logia Lautaro, organización en Arequipa de 1813 (28 de julio de 1976), Pre-historia e historia colonial de Puquina, Nueva tesis sobre la carta de Juan Pablo Vizcardo y Guzmán (26 de junio de 1966) Cien años de periodismo arequipeño (1967-90 recortes), entre otros.
Autor de diferentes libros como: Origen del vocablo Arequipa y su real significado (El Sol, 1970), El periodismo arequipeño en la emancipación del Perú (El Sol, 1971), ¡El héroe de Arica, natural de Arequipa! (El Sol, 1985), Primer homenaje del Perú, en 1822 al libertador José de San Martín (Editor, 1975), Coronel y Dr. Dn. Manuel Amat y León. Biografía histórica. (El Sol, 1969), Mariano Melgar. Sus amores con Silvia (El Sol, 1973), Toponimia de Arequipa (1971), Lira Arequipeña (editor, dos tomos), Etimología científica del topónimo Arequipa (opúsculo, 1980), etcétera.

El profesor, abogado e historiador de profundas aspiraciones sociales, dedicó cada uno de sus libros a su familia; y en 1977, su labor histórica y periodística fue reconocida por el Concejo Provincial de Arequipa con la Medalla de la Cultura. Hoy, lo recordamos y valoramos su producción pues no existe biblioteca local, incluso nacional, que no tenga en su fondo bibliográfico libros suyos.
 Diario El Pueblo. Arequipa, 2 de enero de 2017. Suplemento Especial.

martes, 28 de febrero de 2017

LA RED INTERQUORUM AREQUIPA: 13 AÑOS DE VOLUNTARIADO JUVENIL

Los voluntariados juveniles son importantes para el desarrollo de la localidad.

Hace aproximadamente 28 años, la Fundación Friedrich Ebert organizó programas Interquorum a nivel nacional con el objeto de capacitar a los jóvenes en la formación ciudadana y valores éticos para el desarrollo sostenible de la sociedad. Los participantes, egresados de dichos encuentros –a iniciativa propia– impulsaron la creación de organizaciones juveniles a las que denominaron Redes Interquorum.
La confluencia de dos vocablos importantes en la participación ciudadana como resulta ser “inter” (entre dos o más partes) y “quórum” (cantidad de personas para tomar un acuerdo), permitió dirigir la mirada de aquellos voluntariados que fueron surgiendo en el país, bajo el criterio de la inclusión, lo interdisciplinario y las prácticas democráticas, e impulsó el espíritu formativo que permita el desarrollo de la juventud en base a sus cualidades y habilidades organizativas.
LA RED IQ AREQUIPA
La Red Interquorum Arequipa se fundó un 12 de octubre de 2002. Precisamente Gina Ramos Morales y dos representantes de la Fundación Friedrich Ebert, consultores Orlando Nicolini y Raúl Tecco Miyano, convocaron a un grupo de jóvenes universitarios para que conformen la novísima organización, siendo sus primeros miembros: Nancy Chávez Acero, Irina Chávez Gutiérrez, Omar Candia Aguilar, Eduardo Cuentas Cortes, Antonio Frisancho Luque, María del Carmen Hidalgo Ardela, Raúl Jiménez Montes de Oca, Katia Juape Ayala, Eulalia Martínez Ojeda, Marco Mejía Acosta, Nataly y Diana Moscoso Cárdenas, Yrasema Pacheco, Fiorella Polanco, Gina Ramos, Anyela Salazar, Giovanna Toledo, Diomedes Vega, Juan José Velille, Milka Sofia Vilka, María del Pilar Warthon, David Vela, Flor de María Cuito, Darlith Romaña y Piatnitzxy Ascue.
A partir de entonces, este espacio de aprendizaje se fue enriqueciendo gracias al dinamismo de sus integrantes, quienes vienen ejecutando numerosos proyectos en beneficio de la sociedad civil. La diversidad es lo que permite que este voluntariado cobre relevancia en Arequipa, pues sus miembros provienen de diversa formación profesional, otorgando la pluralidad de ideas que convergen en un punto: vivir en democracia. Los ejes temáticos que trabaja Interquorum son variados, considera desde el tratado de los derechos humanos, medio ambiente y desarrollo sostenible, la identidad e interculturalidad, hasta la participación ciudadana, la economía y el comercio, entre otros aspectos cultivados.
PROYECCIÓN SOCIAL
Desde su creación, la Red Interquorum ha gestionado y organizado diferentes eventos con el apoyo de sus aliados. Su proyección demuestra el trabajo próspero de esta institución donde asistimos espontáneamente al conocimiento, al aprendizaje y a la meditación social que requieren nuestras comunidades. Entre las actividades interquoristas tenemos las siguientes: “ALCA: ¿Problema o destino?” (2003), “Jóvenes y candidatos debatiendo propuestas congresales” (2004), “Jóvenes y candidatos debatiendo propuestas regionales y provinciales” (2006), “Derechos humanos y grupos vulnerables” (2006), “Identidad e Interculturalidad ¿qué significa ser arequipeño?” (2007), “Identidad e historia de Arequipa” (2008), “Análisis jurídico, político y social del juicio a Alberto Fujimori” (2009), “Elecciones provinciales y participación juvenil” (2010), II Encuentro Macro Sur de COREJU “Conociendo las políticas públicas de juventud y su legislación” (2014), entre otros foros, debates, conversatorios y/o encuentros.
Asimismo, los talleres de “Fortalecimiento de organizaciones juveniles ambientalistas” (2003), “Fortaleciendo la memoria en la verdad: un compromiso para que no se repita” (2003), “Autoempleo y Desarrollo: Bases para una propuesta programática con enfoque de género” (2010), “Juventud, agua y cultura” (2009-2012), “Vigilancia de proyectos de inversión pública” (2014), “Transiciones y alternativas al extractivismo, una mirada desde el cambio climático” (2014), Arte reciclado (2014), empleando didácticas que amenizan las jornadas.
También, el concurso de cometas ecológicas “Valorando la vida” (Characato, 2010), de fotografía “El amor a los libros y a la lectura” (2011) y “Arequipa Patrimonio Cultural de la Humanidad” (2013), de carácter periodístico “Informando sobre el canon minero” (2014) y de artículos “Experiencias ciudadanas en gestión municipal” (2014).
Además, con una mirada académica, los proyectos: “Vigilancia ciudadana desde los centros educativos: el rol del congreso en la democratización del país” (2002), “Participación y vigilancia desde la sociedad civil en el proceso de reforma y desempeño de la administración de  justicia” (2004), “Racismo en el Perú, ¿cómo enfrentarlo?” (2005), “Generando ciudadanía y cultura de paz” (2008), “Generando ciudadanía con enfoque de derechos humanos en jóvenes de 4º y 5º de colegios secundarios de la ciudad Arequipa y grupos focalizados de NATS” (2009), “Experiencias de acceso a la información pública de Geos” (2010), “Jaque a la corrupción en educación” (2010), “Vigilancia universitaria” (2011), “Distribución y uso del canon y regalías mineras en cinco municipalidades de la provincia de Arequipa (2011-2013)”. El trabajo desempeñado ha dado lugar a numerosas publicaciones donde se presenta el resultado de los proyectos.
Desde otro enfoque, se produjo un pasacalle denominado “Conoce a los congresistas” (2011), la Jornada Sincronizada Internacional de Medio Ambiente (2007-2012), la I Feria de ciudadanía “Arequipeño, participa y vigila” (2014), el Pacto Juvenil por Arequipa (2014), un ciclo de proyecciones anime, caminatas por la paz y derechos humanos, jornadas de integración, etcétera. La labor que se emprende es voluntaria y hasta el momento somos parte de un esfuerzo notable con sensibilidad ambiental, cultural, social y política.
VOCEROS DE LA RED IQ
Gracias a los datos proporcionados por el historiador Gonzalo Gómez Zanabria, miembro de la Red, podemos dar cuenta de las vocerías –a modo de directiva– que tuvo el voluntariado juvenil con mayor trayectoria y trascendencia en la contemporaneidad. La primera vocería la ejerció el actual alcalde del distrito de Selva Alegre, Omar Candia Aguilar y Ludy Paredes Calla (2003). Luego, sucedieron María del Carmen Hidaldo Ardela y Milka Sofía Vilca Martínez (2003-2004), Luis Cruz Anco y Anabelle Pari Galindo (2005-2006), Henry Alfredo García Sarca y Silvia Verónica Mejía Salas (2006-2007), Karla Melissa Castillo Mamani y Gonzalo Jesús Gómez Zanabria (2008), Ricardo Herrera Yari y Paulo Enrique Gómez Zanabria (2009), Luz Marina Huanca Sivana y Carlos León Quispe (2010), Jesús Coa Begazo y Paola Vera Cruz (2011), Paola Chiuche Gutiérrez y José Patricio Velarde Rivera (2012), Luis Arturo Manrique Pacheco y Isela Selene Meza Cuadrado (2013), Mariela Laura Colque y Ana Noelia Guzmán Rodríguez (2014), Pablo Rojas Huayapa (enero-diciembre, 2015), Hélard Fuentes (enero-abril, 2015) y Lisseth Gómez Cari (abril-diciembre, 2015).
¡Una vez Interquorum, siempre Interquorum!
En: Diario El Pueblo. Arequipa, 2015.

GUILLERMO FUENTES Y EL FÚTBOL EN AREQUIPA

¡Adiós Guille!, ¡Un grande Guillermo Fuentes!, fueron algunas de las expresiones que se leyeron en las redes sociales, la tarde del 3 de marzo cuando la noticia del fallecimiento de uno de los futbolistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX, se hizo pública en la página oficial del Club Melgar.

Guillermo Cecilio Fuentes Rueda fue un futbolista y entrenador arequipeño que nació el 1 de febrero de 1944, bajo el signo del volcán tutelar de nuestra ciudad, el Misti. Hijo de Jesús Fuentes Portugal y Angélica Rueda Velazco, ambos arequipeños, aprendió a querer su tierra, amó sus tradiciones y abrazó los sueños de muchas generaciones con esperanza, coraje y pasión. Estudió la secundaria en el Glorioso Colegio Nacional de la Independencia Americana, promoción 1961 y tuvo cuatro hijos: Richard, Paúl, Rosa y Helbert.
Su carrera futbolística inició antes de egresar del colegio, un 2 de mayo de 1960, debutando con el F.B.C. “Piérola”, equipo donde cosechó numerosos triunfos con sus compañeros. Fue un hombre emprendedor que aprendió amar y respetar al deporte, y se hizo conocer por su perseverancia y disciplina. Integró con orgullo otros seleccionados locales como Sportivo Huracán de La Pampilla y el centenario equipo rojinegro Melgar, que campeonó en la Copa Perú 1971, donde compartió con Rolando Farfán, Carlos Bermejo, Armando Palacios, Alfredo Salinas, Elard Delgado, Manuel Donald Ponce, Eduardo Ávila, Jaime Pizelli, Eduardo “Patato” Márquez, Raúl “Cholo” Rossel, Tomás Saba, Raúl Ruíz y otros jugadores.
Así era el contexto de los años ‘60, momento en que el team de las ardillas de la Casa Rosada, los pierolistas, se clasificaban como campeones retornando a primera división en 1961. Podemos considerar a Fuentes Rueda como protagonista del proceso de consolidación del fútbol en Arequipa, él participó de estos relámpagos futbolísticos como alguien apasionado por la actividad física e hijo innato de familia arequipeña, cuyos antecesores vivieron en la añorada Casa Rosada, tal es el caso de la señora Emilia Fuentes de Gonzáles que en una nota periodística indica haber vivido desde 1900 y demandaba atención de las autoridades para que atiendan a los inquilinos que habitaban ahí. Pese a las limitaciones, dicha casa fue cuna de varios deportistas.
Efectivamente, el F.B.C. Piérola –equipo fundado el 7 de mayo de 1922– fue el primer equipo que cobijó a un apasionado jovencito deseoso de mostrar su talento y extender las potencialidades en el deporte. Guillermo, tuvo que haber sentido pasión por el fútbol, dada la cercanía con integrantes de su familia que habían cosechado éxitos en las canchas mistianas en la primera mitad del siglo XX, tal es el caso de un tío, Miguel Rueda Velazco (nacido el 29 de septiembre de 1926), hermano de su mamá Angélica, a quien consideró muchísimo por el empeño y los proyectos logrados.
Los diarios en aquella época nos contaban las peripecias de Guillermito, afirmaban: “Ese toque tan espectacular que posee no tan común verse en estos tiempos. Tiene una particularidad capaz de influir con solo una jugada en el ánimo de sus compañeros”. Tales cualidades permitieron que el deportista pueda dirigir con tino, posteriormente, a equipos de diferentes generaciones del  prestigioso Colegio San José, llevando a la institución a consagrarse en el fútbol escolar.
Según afirman los estudiantes que fueron entrenados por él, fue una gran persona, sincero y correcto. En 1998 participaron notablemente en el torneo ADECOA (Asociación Deportiva del Consorcio de Centros Educativos Católicos de Arequipa) categoría 80, ganando la medalla de oro; Torneo Escolar DREA, campeón departamental, y, Torneo ADECOA categoría 84, con la medalla de oro.
Las victorias continúan. Al año siguiente, el equipo entrenado por Guillermo, mereció la medalla de oro en el Torneo ADECOA categoría 81, 84 y 87; además destacaron en el IV Campeonato de fútbol de menores “Copa CERVESUR 99”. Y, en el año 2000, San José llegó a la etapa final del Torneo Nacional Escolar de Fútbol, que se realizó en la ciudad de Iquitos (Loreto) con el siguiente resultado: San José (2) vs. Iquitos (1). Dos años más tarde, continuó preparando para los juegos deportivos escolares a nivel nacional Sub-16; una vez más el colegio jesuita obtuvo la medalla de oro en las diferentes etapas (distrital, provincial, zonal) y en la final que se realizó en la ciudad de Lima, enfrentando al San José con Chiclayo, 5 a 0, respectivamente. Una vez más se consagraron como campeones de fútbol a nivel nacional. Así continuó multiplicando las copas y medallas hasta el año 2008.
Guillermo Fuentes Rueda también integró la Selección Arequipa en 1960 teniendo como entrenador a Alberto Ugarte, en 1962 con el famoso Ponciano López y, de 1963 a 1970, con René Vera, Ponciano y Gómez. Y, como muestra de empeño y tenacidad supo equilibrar su entusiasmo deportivo con la formación profesional. Estudió en la Universidad Nacional de San Agustín, graduándose como profesor de Física-Matemática y con estudios de arquitectura en 1971, por eso es que fue un maestro capacitado y de mucha sensibilidad. Enseñó matemática en los colegios Claretiano e Independencia Americana, siempre preocupado por las metodologías adecuadas, estrategias de enseñanza, para que sus estudiantes aprendan. Alguna vez dijo: Si tenemos que calcular la distancia y el tiempo, los muchachos deben salir de la clase y correr en la cancha.
Los amigos, la familia, el deporte mistiano, llora su partida. Sus hermanos: Marie, Helard, Fredy, Zaida y Larry; sus hijos, sobrinos, primos y todos tus parientes, tenemos el corazón desgarrado, aún estamos pasmados por esta ingrata noticia, añoramos tu dinamismo y alegría, atesoramos sus enseñanzas, dibujamos en nuestra memoria aquel rostro, una y otra vez, y no podemos resignarnos a su partida. Falleció la mañana del 3 de marzo del presente, en su ley; mientras realizaba sus ejercicios rutinarios en el gimnasio del Club Internacional le sobrevino un infarto fulminante al corazón deteniendo el trote de su vida.

Hoy nos dejas y emprendes otro camino, pero siempre recordaremos tus triunfos como maestro que formaste muchas generaciones en diferentes colegios de Arequipa, como futbolista que cosechaste triunfos memorables, como entrenador que inculcaste los valores principales y la disciplina en el deporte. En tal sentido, es muy merecido que el torneo convocado por la Liga Distrital de Fútbol de Arequipa, lleve su nombre. Asimismo, solicitamos al Alcalde de la Municipalidad Provincial, a que reconozca su carrera deportiva en nuestra querida ciudad en las próximas fiestas de agosto.

En: Diario El Pueblo. Arequipa. 

BRUNO RODRÍGUEZ Y LA CACERÍA EN AREQUIPA

BRUNO RODRÍGUEZ Y LA CACERÍA EN AREQUIPA

Por: Hélard André Fuentes Pastor

La cacería es una las prácticas más ancestrales y a su vez cuestionadas por la sociedad, en este artículo comprenderemos cuál es el verdadero significado de cazar para nuestro país.

Hace más de medio siglo, el filósofo y ensayista español definió a la caza como “todo lo que se hace antes y después de la muerte del animal”. Se trata de una actividad que ha estado presente en la historia universal desde la existencia humana hasta nuestros días; basta recordar la caza de subsistencia que los grupos primigenios realizaban para poder subsistir. Entonces, la caza ha estado presente en los primeros modos de producción del hombre, pasando por pasajes bíblicos hasta los procedimientos de instrucción militar, que refiere Platón cuando señala que la cacería o “ejercicio divino”, contribuía en la formación de los soldados. En esta oportunidad buscaremos otras formas de entender dicha actividad.
Bruno Rodríguez Gonzáles, es un arequipeño que desde muy pequeño sintió afición por la caza. Su padre, Berly Rodríguez Zavala, y su abuelo, compartieron esta pasión, por lo que no era de extrañarse que alguien en la familia conserve la tradición. Nos comenta que su papá con amigos contemporáneos a él, tomaban un tren en dirección a Puno, se quedaban en Quiscos y desde allí regresaban cazando aves. También, en grupo, iban a la zona de Aguada Blanca para cazar perdices y venados. No cabe duda que sus antepasados se dedicaron a este oficio: -Mi bisabuelo es francés y, en Francia, ellos cazaban, por los relatos de mi padre, sé que ellos lo hacían, aunque de forma tradicional.
A los 9 años comenzó esta aventura. Bruno aprendió algunas técnicas de caza en compañía de su padre y de su abuelo que fueron sus principales mentores: -Mi padre y mi abuelo son arequipeños, ellos cazaban en Arequipa, donde antiguamente las familias tenían una escopeta en casa, una escopeta de avancarga, y tú caminabas en las chacras, podías ir cazando y no tenías problemas porque la gente siempre te miraba bien y no había un tema de celo, tampoco de inseguridad, antiguamente Arequipa solo era el centro y los alrededores campiña. Entonces, se dedicaban a cazar conejos silvestres, cuyes, chocas y “tancas”, de donde viene la famosa ocopa arequipeña hecha de tanquitas, un plato tradicional de nuestra ciudad. El entrevistado nos aclara que “una tanca, es un pajarito, un gorrión que antes, en las riberas del río Chili los encontrabas en los sauces. Mi abuelo se iba a caminar con mi hermano mayor y ellos traían 30 o 40 tanquitas, las pelaban y las ponían a secar en el colgador, las dejaban 3 o 4 días hasta que estaban totalmente secas y las mandaban al batán, donde las molían, agregaban los ingredientes y hacían la ocopa”. De igual forma, recuerda que frente al Hospital de la Policía había chacras donde cazaba con su padre a los cuyes salvajes.
La cacería estuvo presente en algunos círculos sociales de nuestra ciudad. No obstante, las siguientes generaciones por sus propias agendas globalizadas dejaron de practicar este deporte, salvo en el caso de la familia Rodríguez, donde Bruno continuó con la apasionante actividad. Él, manifiesta que a los 15 años se dedicó únicamente a sus estudios, postergando el ejercicio de la caza hasta los 23, en que retomó la vieja práctica pero bajo otra visión. En esta segunda etapa conoció una cacería diferente, la cual propendía al cuidado de la fauna, de las especies y al respeto por los animales y su ecosistema.
Vale mencionar que existe una cacería legal y otra ilegal. Rodríguez Gonzáles afirma que todas las personas que se dedican a la caza están supervisadas por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), quienes exigen un curso de cacería y seguridad de 12 horas, que se comenzará a dictar la próxima semana en Arequipa. Dicha institución se encarga de emitir una licencia de caza, cobra por la cacería y a su vez ofrece un calendario que permite proteger a las especies evitando su extinción: -Yo pienso que esos son sistemas de Estados Unidos, Canadá, España, Argentina. Te comento que en Estados Unidos, en el año 1900, más o menos, se hizo una población de 100 mil colas blancas, un tipo de venado, y te hablo de esa época en que los cazadores americanos no llegaban a la cantidad que son ahora, y la población de cola blanca ha aumentado a 4 millones. Entonces, uno se pregunta ¿Por qué de 100 mil, ahora hay 4 millones y hay más cazadores? Porque allá, el tema de la caza se respeta tanto que tienes temporada de veda, temporada de caza, cazan a los machos grandes, no tienen que cazar a las hembras porque sabemos que son prácticamente la fábrica de los animales, deben tener una medida los cuernos, en fin, y el dinero que llegan a recaudar por permitir la caza sirve para cuidar a los animales, el medio en que se desenvuelven... Entonces, hay cacería, hay cazadores, se respeta y se paga.
Pese a que dicha institución procura el equilibrio ecológico en nuestro país, existen cazadores que no respetan las normas y terminan produciendo un gravísimo daño a la naturaleza: -Lo malo es que aquí no se cuida nada –señala Bruno– acá los que se dicen ser cazadores, cazan hembras, cazan chiquitos, sin respeto  y la población de animales va disminuyendo, por eso es que tenemos problemas con la gente que cuida los animales, la Asociación Protectora de Animales, porque piensan que el cazador es un asesino de animales y no es así. En tal sentido, la cacería no debe ser considerada como un asesinato o maltrato indiscriminado de animales.
Nuestro entrevistado –que ha cazado en diferentes regiones del país– nos explicó ¿qué es cazar?, con un ejemplo: –Tú tienes una vaca, nace en el cerro, vive en una hectárea, come el poco pasto que le pueden entregar, si tú vas a una chacra y miras que hay ojos de alfalfa donde el animal puede comer y no pasa porque hay un cerco; hasta que la llevan a matar, la transportan, llega al camal. Ahí están botados cuatro o cinco días hasta engordar. De ahí el animal, el impacto que debe llevar es escalofriante, hay un charco de sangre, lo hacen sufrir. Igual pasa con los pollos, y no tienen ningún respeto de lo que es un animalito. Ese tipo de carne es el que nosotros consumimos. Sabes lo que es un cazador… llegas al cerro, buscas al animal, en este caso es un ciervo, tiene que ser un ciervo maduro, que ha vivido libre toda su vida, que ha tenido libertad para comer, para procrear, para compartir con otros animales, está en el campo, y de pronto, recibe un impacto donde el animal ya está muerto. Entonces yo te pongo la diferencia de dos casos, ¿quién tiene mayor respeto por la vida? Nosotros no somos asesinos, no somos las personas que no respetamos la fauna, por el contrario, si es que el animal todavía no está en edad, más bien se le cuida, lo salvamos, eso es lo que se tiene que hacer. Yo creo que la cacería la debemos considerar como un estilo de vida.
La cacería también nos brinda otras posibilidades para el equilibro del ecosistema. Bruno Rodríguez que también ha cazado en las lagunas de Pucchun en Camaná nos confió una de sus anécdotas: –SERFOR, hace tiempo era INRENA, emitieron un comunicado porque en Andagua hubo ataques de un puma a los pobladores que viven prácticamente en estancias, una estancia es una casa de barro con un corral de llamas y que no encuentras a otros dos o más kilómetros a la redonda. El puma es un animal que vive en la sierra del Perú, y ese animalito estaba con rabia y comenzaba a matar a las llamas, incluso mató a una persona, hasta que INRENA tuvo que tomar cartas en el asunto, ¿qué hacemos? le ponemos una vacuna al puma, sería tonto y difícil; lo que se tiene que hacer es eliminar a ese animal porque perjudica a la zona, y de esos casos hay varios.
También nos contó lo que sucede con los guanacos en la zona de Chapi, espacios áridos donde hay pozos artificiales con bases de jebe y partes de plástico (hechos por Cerro Verde) donde el agua no tiene circulación; dicha especie llega a beber el agua, ahí mismo defeca, y como resultado se contagian de enfermedades como la cisticercosis, igual de peligrosa que la triquina.
Bruno, explica que existe dos tipos de cacería: la pluma y el pelo. La pluma que agrupa a todas las aves, y el pelo, a sajinos, jabalís, conejos, vizcachas, etcétera. Agrega que implica una destreza porque hay que conocer pesos, distancias, saber disparar, utilizar aparatos como binoculares, entrenar perros y muchos otros aspectos. Además, un cazador tiene que ser ético, “tenemos normas de seguridad, se hace un curso en la IHEA (International Hunter Education Association), que seguí como alumno y, luego, como instructor; tenemos la ASOCIPE (Asociación Cinegética del Perú), cuyo presidente es mi amigo Lucho Castillo, donde conocen mucho de fauna y técnicas de cacería. Ahora también realizamos proyección social cuando visitamos las comunidades, llevamos víveres, etcétera”.
En Arequipa existen cazadores muy experimentados, tal es el caso de Elmer y Gonzalo Paredes, quienes volvieron a incorporar a Bruno en la cacería, quien a sus 36 años continúa practicando preocupado por el equilibrio ecológico. Y es que la cacería merece un nuevo significado: -Si alguien piensa en la cacería en algún momento, debe ser una persona correcta, respetuosa, ética; la persona que quiere al medio ambiente, que respeta a los demás, que es compasiva, ese es el verdadero cazador.

Finalmente, nos confía dos recuerdos, cuando de niño utilizaba la cacha para atrapar pajaritos y una vez, por accidente, se dio con la piedra en el dedo volándose una uña; y una de las últimas cacerías, a fines de octubre del año pasado, en Sambambaias (La Joya). Miguel Rivas lo invitó a cazar porque estaban desesperados por la cantidad de palomas y, con su permiso –acompañado de Robert Román– cogieron cerca de 120 palomas. Finalmente, espera “que la gente sepa o entienda, que el cazador no es un asesino, es una persona seria, correcta, comprometida, ética, que respeta la fauna. Y cuando uno caza, sabe qué es lo que caza, por qué y para qué lo va a cazar, no es hacerlo únicamente por maldad o deporte, tenemos nuestra ética”

En: Diario El Pueblo. Arequipa, abril de 2016.

MARIO ARENAS RODRÍGUEZ: UN ARTISTA POLIFACÉTICO

MARIO ARENAS RODRÍGUEZ: UN ARTISTA POLIFACÉTICO

Por: Hélard André Fuentes Pastor
Historiador y escritor

El eximio escritor, artista y maestro ha fallecido pero deja en su impronta literaria y artística un gran legado.

Pintar y escribir son grandes cualidades que ha desarrollado con particular maestría el artista arequipeño Mario Damaso Arenas Rodríguez, uno de los intelectuales más importantes de mediados del siglo XX, cuyas experiencias, visiones y aquel sentimiento de lucha social, continuaron proyectándose en muchas generaciones. Nació en Miraflores el 21 de noviembre de 1917, hijo de Mariano Arenas y Juana Rodríguez. Casado en 1948 con Mari Alarcón. Desde joven sintió vocación por las letras y artes plásticas modelando extraordinarias esculturas como las que se exhiben en el municipio de Mariano Melgar, o representando paisajes, tallando palabras en sus poesías y escribiendo interesantes apuntes para la historia de nuestra ciudad y del país. Reconocido por muchos intelectuales y catedráticos como un excepcional narrador, autor del libro: «Pandereta, chicharrón y lunareja» (Ediciones La Pampa, 1976).
Estudió en el Colegio de la Independencia Americana y guardando un profundo afecto por la institución participó en la Exposición de Pintores Alfeñiques en el 2012 donde se mostraron los trabajos de otros pintores «independientes». Luego estudió en la Universidad de San Agustín. Doctor en Filosofía y Letras, desempeñó una importante labor como maestro de primaria y docente universitario en San Cristóbal de Huamanga y en San Agustín, donde compartió con otras personalidades de dichas casas de educación superior. Asimismo, colaboró en diversas revisas nacionales e internacionales y ha sido columnista del diario El Pueblo publicando interesantes trabajos y reflexiones frente a nuestra realidad social e histórica. Mario Arenas, llegó a dirigir la Asociación Nacional de Escritores y Artistas de Arequipa (ANEA) en una época en que la institución gozaba de prestigio constituyéndose como un verdadero centro cultural de formación. Su dinamismo y capacidad de gestión le permitieron dirigir el Instituto Nacional de Cultura Andina. Según afirma la poeta Thais Lanao Briceño, Arenas Rodríguez también fue presidente-fundador de la Casa del Poeta en Arequipa.
Una de sus pinturas más recordadas se denomina: «Reposo», y fue exhibida en una muestra artística que realizó en el local de la ANEA en agosto de 1957. Dicha exposición fue muy celebrada pues impresionó con sus óleos, témperas, acuarelas y la técnica del carboncillo. El diario Noticias afirmó que era su segunda exposición de arte y comentó lo siguiente: «por la fuerza de su contenido, por la estructura y la plasticidadde su obra es, indudablemente una de las más seguras promesas artísticas, entre los jóvenes de Arequipa. Contemplando, en su conjunto su obra, se pierde uno en ese deslumbrante laberinto de los cien caminos que nos ofrece, en su principio, todo el poder extraordinario de su Arte».
Con los años cesó de la docencia universitaria, sin embargo jamás dejó de participar en eventos y actividades culturales. En el 2003 comentó la obra: «El cantor de los cantares» del escritor Adolfo Salinas Gamero y en el 2005 pronunció un discurso en la sala del Museo Histórico Municipal con motivo de la condecación que la Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO) otorgó al escritor e historiador iquieño César Ormeño Iglesias. Un año más tarde participó en el curso Manipulación Piscológica y Derechos Humanos de Derecho de la UNSA con el tema: «La educación como medida preventiva del sectarismo».
Aquel aporte meritorio en diferentes campos de nuestra cultura le ha permitido recibir numerosos reconocimientos de instituciones como la Municipalidad de Mariano Melgar en el 2013 y en el II Encuentro Internacional de los Harawikuq organizado por la ASOLAPO (del 17 al 19 de diciembre de 2015), donde también se homenajeó la trayectoria del lingüista Pedro Luis Gonzáles Pastor y del periodista Carlos Vivanco Flores. Hace algunos meses fue nominado por el Club Internacional de Arequipa como cultor de las artes, junto a Everardo Zapata Santillana, Manuel Castro, entre otros. De igual forma, nosotros fuimos testigos de su constancia y lucidez cuando tomó la palabra en la presentación del libro: «La Confederación y el giratorio tiempo» del poeta José Luis Ayala, en el 2014, donde participamos como comentaristas junto al sociólogo Héctor Noé Ballón Lozada y la maestra Gloria Mendoza Borda con la moderación de la periodista Carmen Luz Ayala.
El hombre polifacético ha fallecido a los 99 años de edad la madrugada del domingo 6 de noviembre enlutando a los círculos intelectuales de la región. Sus restos fueron velados en el local de SUBCAFAE y luego cremados, pero su voz inquebrantable permanece como en aquella canción guerrera «Hijos del Misti volad», letra de Trinidad Pacheco, que Arenas interpretó a capella con palpitante ánimo y cuyo audio atesoró el investigador Juan Guillermo Carpio Muñoz. Varios escritores, intelecuales y amigos han publicado mensajes de codolencia y despedida que sirven de testimonio para reconstruir la personalidad del artista.
Angélica Corrales nos recordó al maestro, escribió: «Mi querido maestro, gran forjador de juventudes, prolijo y estudioso de las letras, artista y pintor excelso, cómo no recordar todo aquello que supo dar sin esperar nada a cambio. Maestro de maestros descanse en paz. Siempre estará en nuestros corazones». De igual forma, el psicólogo y actor Andrés Luque Ruiz de Somocurcio, afirmó que Mario Arenas en su juventud fue actor de teatro y «trabajo como profesor por medio del teatro, un artista completo», y la poeta Virginia Medina Rivera señaló que «toda su digna y fecunda vida la dedicó a forjar la conciencia humanitaria, y claro que sembró semillas que ya están floreciendo, luchó en cuerpo y alma por una sociedad digna del ser humano, siempre presente contra la injusticia y la deslealtad».
A dichos comentarios se sumó el mensaje de la poeta Nancy Loayza Alatrista: «deja en nuestro corazones una gran enseñanza, un gran legado de vida (…) maestro por haber compartido sus dones en la vida, por siempre mi admiración y reconocimiento»; de la escritora Luz Vilca: «con mucha pena, hoy me entere, que nos dejó el maestro Mario Arenas Rodríguez, narrador excepcional, artista plástico y gran amigo. Dos de sus hermosas esculturas se encuentran en la casa consistorial del distrito Mariano Melgar»; y de la catedrática y poeta Soledad Maldonado Zedano: «Maestro ejemplar que con su magisterio impartió sus enseñanzas en diferentes lugares del país. Fue líder político esclarecido, escritor, historiador, hombre de cultura, importante pintor y escultor». Asimismo, hubo expresiones de condolencias de Gladys Collado Medina, Rosario Torres Pérez, Leonardo Ugarte y Chocano, Miriam Zavala, Cristina Herencia, César Abarca Fernández, Juan Ciro Goyzueta, Chalo Guillén, Luis Pareja R., entre otros.


En: Diario El Pueblo. Arequipa, noviembre de 2016.

lunes, 21 de noviembre de 2016

PEDRO LUIS GONZÁLES PASTOR Y SUS RECUERDOS DE CAMANÁ

PEDRO LUIS GONZÁLES PASTOR Y SUS RECUERDOS DE CAMANÁ
Por: Hélard André Fuentes Pastor
Historiador y escritor
Pedro Luis Gonzáles Pastor es uno de los lingüistas más destacados de Arequipa. No obstante, su aporte, también radica en la serie de relatos que escribió sobre su entrañable tierra natal, la Provincia de Camaná.
El hermoso valle de Camaná –que celebra su aniversario el 9 de noviembre de cada año y cuya historia nos remonta hasta la época prehispánica y colonial, una prodigiosa tierra donde se cultivan los mejores viñedos, naranjales y arrozales, vistosa por sus extensas playas–, vio nacer a un gran intelectual en las letras nacionales: el Dr. Pedro Luis Gonzáles Pastor, reconocido lingüista, catedrático y escritor nacido el 8 de octubre de 1924, hijo de Roberto Gonzáles Yáñez (n. 1909) y Orfelina Pastor Pastor, quienes tuvieron otros hijos: Manuel (m. 1990), Rolando (n. 1930 – m. 1999), Nelson (n. 1929 – m. 2005), Carmen Leticia Violeta (n. 1935 – m. 2015) y María Santos Leonor (n. 1937 – m. 2016).
APUNTE BIOGRÁFICO
Realizó sus estudios primarios en una escuela del Distrito de Samuel Pastor de Camaná y secundarios en el Colegio de la Independencia Americana. En el año de 1950, mostrando inclinación por las letras, siguió Humanidades en la Universidad Nacional de San Agustín, obteniendo los grados de Bachiller y Doctor en Literatura. Posteriormente, escribió uno de sus primeros artículos: “Problemas de la Universidad Peruana”, publicado en el diario “Noticias” en el año de 1956, donde consideró que: “Estamos seguros que los altos fines de la universidad, los mismos que deben encarnar su nuevo espíritu están reflejados en los propósitos que enumeramos, los mismos que deben conjugarse en una clara Declaración de Principios: Misión humana, misión cultural, misión social-nacionalista, misión ético-educativa, misión político-patriótica, misión pedagógico-civilizadora, misión de capacitación académico-profesional”. Una visión crítica respecto a la educación universitaria.
Comprometido con su vocación, fue profesor en diversos centros educativos y catedrático en la casa universitaria del Gran Padre de San Agustín, donde ocupó diversos cargos y ganó el respeto de sus colegas y alumnos. Durante más de diez años dirigió la Asociación de Escritores y Artistas de Arequipa (ANEA), fue director del Instituto Nacional de Cultura-Arequipa (INC)y fundador del Complejo Educacional “María Montessori”, realizando una magnífica labor en temas culturales y académicos.
Pedro Luis se casó con Luz María Solís (n. 1929) y tuvo los siguientes hijos: Gilma Sonia (n. 1950), Pedro Luis (n. 1956), Erwin Juan (n. 1955), Roberto Álvaro (n. 1958), Berly Enrique (n. 1961) y Luis Alberto (n. 1968).
OBRAS Y RECONOCIMIENTOS
Es autor de innumerables artículos y libros respecto a la lengua castellana, su correcta escritura y pronunciación, entre ellos podemos mencionar: “Iniciación lingüística”, “Ortografía y disciplinas conexas”, “Operaciones lingüísticas”, “La lengua y el hablante”, “Guía para redactar”, “Lexicología”, “Semántica”, “Introducción a la sintaxis”, “El estudio, su técnica e higiene”, “Ética y profesionales de la salud”, “Breve diccionario de retórica”, “Metodología de la investigación lingüística”.. Asimismo, ha colaborado con diversas revistas y periódicos, publicando en estos últimos años una serie de citas lingüísticas en el diario “El Pueblo” que fueron reunidas en el libro “Citas lingüísticas” (2016).
Por su labor ha recibido distinciones de la Anea, Profesor Emérito de la Universidad Nacional de San Agustín, la Medalla de la Cultura de la ciudad siendo Alcalde el Dr. José Villalobos; el Diploma y Medalla de Oro de la Municipalidad Provincial de Camaná; y en agosto del 2014 fue declarado Hijo Ilustre de Arequipa por la Municipalidad Provincial, presidida por Alfredo Zegarra Tejada.
En otro homenaje que se realizó el 28 de abril del 2014 en el Museo Histórico Municipal, la escritora Elizabeth Altamirano de Gonzáles, que tuvo a su cargo el discurso de orden, recitó un poema de su autoría, “Mis huellas”, donde el autor muestra sus profundos afectos: “Mis huellas sobre tu Pampa Camaná /no sé, si se hayan borrado. /Fueron tantas de idas y vueltas /y de tantos días que no pueden haber muerto. /Las huellas de mis pies /de mis manos /de mi voz encendida /no pueden haber sido borradas. /Tal vez, estén en el camino, entre chacras de El Monte a La Pampa /tal vez, estén en el aula lejana /o en el patio de la escuela, ahora solitaria /o en las paredes /o en los bordes de las acequias /o entre las trancas o alambradas que atravesara. /Si mis huellas, oh destino, no están en tantos lugares /o entre los árboles /quizá hayan volado en las madrugadas /con el silbido isótono del viento de La Pampa. /Mis huellas Camaná, mis huellas /tal vez transformadas aquí y allá vivan /porque jamás mueren los pasos que se dejan en las veras”.
AMOR POR SU TIERRA NATAL
Todo libro que esté orientado a la recuperación, no sólo de historias sino de ‘lugareñismos’ (sic), tiene un valor inalterable a través de los años, siendo la fuente de consulta inmediata para comprender la vida cotidiana que con el trascurrir de las generaciones se tiende a olvidar o desdibujar. En el año de 1982 –con la colaboración de su hijo, Álvaro Gonzáles Solís– Pedro Luis Gonzáles Pastor, publicó una obra titulada: “Relatillos”, donde rescata –mediante una serie de relatos y cuentos breves– los usos y costumbres de Camaná, además de atesorar muchos localismos y personajes de la época.
Los personajes populares, aquellos que suscitan las anécdotas en un pueblo, tienen lugar en estos microrelatos. Así encontramos a Silvestre, un hombre que buscaba, desesperadamente, a la flor blanca de la higuera, la cual –según cuentan– lo haría el hombre más afortunado de la tierra; hasta que un día, doña Gregoria, le dijo: “la felicidad y la fortuna se consiguen con el esfuerzo personal”. Este relato, evidencia los propósitos del escritor: resaltar los valores que dignifican al hombre.
Por otra parte, nos remite a los juegos de la infancia que fueron resultado de la espontaneidad que ofrece el campo, y logran cierta particularidad según las costumbres del lugar. En “Carrera de cuchecitos”, tenemos la historia de tres niños (Enrique, Manuel y Perico), quienes abrieron pequeños surcos y hacían correr a los animalitos estimulándolo con una espina de picanco. Otra historia, nos conduce a las fiestas de carnestolendas, donde se destaca que el “carnaval es una fiesta muy bocona y llena de percances”; aquí evidencia las formas culturales de esta tradición pero post-carnestolense: el juego de ‘la carne’, donde los chicos traviesos golpeaban a las muchachas en las piernas con delgadas varas de granado, diciendo: “carne! carne! carne!”. También, se narra el acostumbrado entretenimiento con la “cacha” y las piedritas que permitían derribar muchas aves silvestres.
Las creencias populares se encuentran en la historia de doña Aurelia y sus tres hijos (Mamerto, Gilberto y Filomeno): la primera, radica en arrojar los dientes caídos bajo la cama diciendo: “Ratoncito, ratoncito: toma tu diente viejo, dame mi diente nuevo”; la segunda, respecto al cacareo de las gallinas, “- Cuando la gallina dice kir…, kir…, kir…, digan siempre: /- Pa’rriba, pa’rriba, pa’rriba, para que el mal agüero no nos caiga a nosotros, para que la quencha se la lleve el aire”. Y, la tercera, son una serie de recomendaciones para evitar algún daño o mal:“no se debe dormir debajo de la higuera porque se puede ser cogido por el Diablo, que el guacocho y la tijerilla anuncian muerte, que el paspaco también, que cuando la gallina canta viene alguna desgracia”.
La construcción del universo mágico en la mentalidad colectiva de los pobladores se estructura en base a tres elementos fundamentales: los duendes, las brujas y los hechizos. En consecuencia, no podían estar ausentes en esta obra; empero, evidencia conductas psicosociales que llevan a un escepticismo a fin de establecer un equilibrio entre la dimensión fantástica y la lucidez, indica: “El Moro [apodo de Octavio] se sacudió de las ataduras de las supersticiones y creció como un hombre sin temores de ninguna clase”.
Cabe mencionar que sus narraciones populares describen el paisaje natural de la provincia, su flora (camote, maíz, pepino, algodón, palillo, guayaba, plátano, molle, granadilla, olivo, entre otros) y su fauna (caballo, pollos, burro, pejes, chaguacanas, camarones, grillos, zancudos, tórtolas, gallinazos, entre otros). Del mismo modo, encontramos el lenguaje de algunos animales y su significado. Así entre zumbidos, roznas, graznidos y aullidos, se representa el sonidos de los pájaros: “pi, pipip, pipipip, pi, pi, pip, pi, pipip” que anuncian una visita, y del ternero: “mue… meeee…” que van diciendo a su madre “ven, ven…”.También, subrayamos la costumbre de bautizar a algunos animales: “cada burro tenía su nombre: el Azulejo, el Guilcapaso, el Negro, el Traposo, el Potroso, etc… dos mulas, la Frontina y la Roma”.
Asimismo, la utilización de algunos términos resulta esencial, ya que no solo se trata de una construcción literaria sino refiere, fundamentalmente, a una connotación social. La palabra, “miéchica”, “achón”, “aparejar”, “faina” (faena), “huachanaco” (canciones populares de carnavales que se cantan en contrapunto en Camaná), “humazo” (fogata para ahuyentar a los zancudos), “concha” (macha), entre otros, otorgan naturalidad a los relatos por tratarse de una serie de localismos.
Pedro Luis Gonzáles Pastor, escribió una obra para posteridad, y las emociones de diferentes personajes como el zonzo Segundo, el flaco Trifón, Isidoro Montes, Matías Pastor, no solo enriquecen la personalidad de este libro, sino tienen como rasgo distintivo los recuerdos del autor, que acompaña cada una de estas historias con la vieja guitarra y el canto de don Fidencio: “Allá en medio de la mar /suspiraba un pececito /y en su suspiro decía /qué será de mi amorcito”.


En: Revista Cultural e Histórica «Camaná Hermosa». No. 15. Camaná, noviembre de 2016. P. 16-17.

domingo, 6 de noviembre de 2016

MANUEL PRADO Y EL BARRIO DE IV CENTENARIO

MANUEL PRADO Y EL BARRIO DE IV CENTENARIO
Por: Hélard André Fuentes Pastor
Existen muchos lugares en Arequipa que además de formar parte de los procesos históricos locales, regionales y nacionales, poseen su propia memoria, sus íntimos recuerdos, aquella historia que van construyendo día a día sus vecinos, sus habitantes. No obstante, cuando paseamos por cada calle, cada avenida, cada manzana, cada urbanización, cada edificio, cada casona, pocas veces pensamos en aquel pasado que identifica y hermana a sus familias, en aquellas pequeñas historias con grandes proyecciones de ciudad.
Los barrios también encierran muchas historias, costumbres y tradiciones. Desde el tradicional barrio de San Lázaro hasta aquellos que se encuentran en distritos alejados como Caima, Selva Alegre o Yanahuara; y existen otros más recientes que caracterizaron a una moderna ciudad de la segunda mitad del siglo XX. Caminando por las calles céntricas de Arequipa nos interesamos por conocer la historia del Barrio Obrero Nº 2.
Hay quienes tienden a confundir la ubicación de este barrio con el Barrio Obrero Nº 1; sin embargo, los más longevos saben que hablar del primero –ubicado en La Marina– es recordar a los obreros de las curtiembres, y, del segundo –ubicado en IV Centenario– es recordar a los obreros del ferrocarril, vale mencionar que es una aseveración que en la práctica no se ha dado por lo menos en el segundo caso. Asimismo, debemos tener en consideración el surgimiento de una urbanización ferroviaria precisamente con esos fines.
Pero, ¿cuál es la influencia e importancia de los barrios obreros en los procesos histórico-sociales de nuestro país?
Su historia en Lima ha sido reconstruida por el historiador Juan Luis Orrego Penagos, que considera su surgimiento como “la solución de vivienda masiva para dar alojamiento a este sector de la población”. Y aunque detalla que su origen puede ser planificado o no, asegura que el surgimiento de esto puede darse de diversas formas: a veces por iniciativa pública o cooperativa, por iniciativa de promotores privados y de forma espontánea, ya sea en las faldas de los cerros o con la invasión de algunos terrenos.
Obedeciendo al aporte teórico-conceptual que nos ofrece Orrego Penagos, el Barrio Obrero Nº 2 obedecería al primer caso, donde el gobierno planifica una edificación unifamiliar seriada con los servicios básicos. Dicho barrio no solo tuvo un pasado, también un nombre que está en desuso y que marcó los titulares de los diarios de mediados del siglo XX, tal  es el caso del diario Noticias de 1944 en cuyas páginas leemos el siguiente encabezado: “Se comenzó el Barrio Obrero Manuel Prado”. Así reza el titular del matutino arequipeño respecto al setentagenario barrio que se encuentra ubicado en IV Centenario.
Un 22 de octubre de 1944, en los terrenos adyacentes al Colegio de la Independencia Americana, se celebró la colocación y bendición de la primera piedra de dicha obra que contó con el apoyo del gobierno central, en ese entonces era presidente Manuel Prado. Luego de una serie de discursos y peroratas de importantes personajes como el alcalde Alberto de Rivero, suscribieron el acta de inauguración y fue “colocada, dentro de un tubo metálico, en el interior de la piedra fundamental, sobre la cual, una vez que fue enterrada, echó porciones de tierra y cal, con un badilejo de bronce, especialmente confeccionado…”.
Cotejando con la información bibliográfica y los documentos, se tiene conocimiento que aquellos terrenos y gran parte de los predios que estaban en la avenida IV Centenario (hoy Independencia) fueron de propiedad del Monasterio de Santa Rosa. Y, evitando la expropiación forzosa de los terrenos, el monasterio vendió 16211 m2 al Concejo Provincial de Arequipa para la construcción del barrio, gestión autorizada por Resolución Suprema del 4 de agosto del mismo año. El predio tenía los siguientes linderos: por el frente con la avenida IV Centenario, por el costado derecho con el Colegio de la Independencia Americana, por el respaldo con la torrentera y por el costado izquierdo con otros terrenos de propiedad del monasterio.
La construcción duró algunos meses, siendo inaugurada oficialmente el sábado 21 de abril de 1945, con motivo del cumpleaños de Manuel Prado. Se celebró una misa Te Deum presidida por el arzobispo Mons. Fr. Mariano Holguín en la Catedral y el acto de inauguración del “moderno barrio” construido con los fondos fiscales gracias a la iniciativa del ex alcalde Alberto de Rivero. Según percibimos en los diarios El Pueblo, Noticias y El Deber, Arequipa se sintió conmovida con esta obra, pero no todo era perfecto, la problemática de la vivienda en ese entonces era mayor. Si por una parte su rápida construcción generó expectativa, también propició la atención sobre los empleados que carecían de vivienda conduciendo a la propuesta de realizar otros conjuntos habitacionales, el Barrio para empleados.
El Barrio Obrero “Manuel Prado” (hoy conocido como Barrio Obrero Nº 2), constaba desde un inicio con tres pabellones de dos pisos, 16 departamentos en cada uno de ellos, “ocho en los bajos y otros tantos en los altos”. Los bajos, tenías dos habitaciones amplias, una sala-comedor, un servicio higiénico espacioso con baño y ducha, cocina y un patio. Y, en los altos, un dormitorio, una sala-comedor, servicios higiénicos, cocina y patio. Los pabellones tenían dos gradas de concreto que servían para el acceso al segundo piso, las cuales se pueden observar en la actualidad. Aquellos pabellones construidos de sillar con techos de concreto, los pilares de fierro y cemento, revela la maestría con que se realizaban las obras de aquel entonces, y que han resistido los terremotos de 1958, 1960 y 2001. Su constructor fue el Centro de Construcciones de Arequipa y don Antonio Mosca.
Fueron 48 departamentos los que pasaron a servicio de los obreros arequipeños muchos de ellos vecinos de la Casa Rosada, adjudicadas mediante sorteo y se conoce que aproximadamente 900 laboristas se inscribieron para dicha adjudicación, de los cuales un grupo de 150 postulantes quedaron en calidad de pre-aptos. Resulta que un 23 de diciembre de 1945 a las 11:30 de la mañana en el salón municipal se dio a conocer el padrón final de los ganadores, en un momento de incertidumbre donde –según el vecino Víctor Gallegos– la pequeña Elena Villa Málaga extrajo los bolos ganadores de una ánfora esférica y el notario Víctor Rojas Romero garantizaba la legitimidad del acto. Finalmente, el secretario colegiado del Concejo Provincial, Alberto Corrales Nieves, entregó las respectivas actas.
He aquí la relación de los primeros vecinos fundadores del barrio: Juan Bustamante Velarde, Juan Apaza Coaguila, Ricardo Vargas Hurtado, Julio Febres Flores, Juan Monjarás Laguna, José Alarcón, Carlos Gallegos Paz, Luis Umpire Nogales, Augusto Riveros Cárdenas, Miguel Silva Almonte, Eusebio Ramos Ortiz, Pedro Larico Cabana, Adolfo Valdivia Bermejo, Germán Zúñiga Ramírez, Nicolás Salsas del Carpio, Augusto Arce, Jesús Fuentes Portugal, Edilberto Rodríguez, Mateo Cardeña Muñoz, Juan A. Vargas, Clemente San Miguel, Cirilo Lazarinos Apaza, Fortunato Salinas, Julio Herrera Ramos, Ismael Romero Barriga, José Luis Gómez Sánchez, José Patricio Velarde, Teófilo Peralta Neisa, José María Valverde, Max Gómez, Venancio Vargas Delgado, José Lino Zegarra, Felipe Acosta Gómez, Salomón Sandoval, M. Valer, Obdulio Rivera, Luis Acosta Salas, Samuel Gómez Oviedo, Víctor Gallegos Ruelas, Julio Ballón, Mateo Bernedo Núñez, Basilio Zevallos Contreras, José Dávila Sánchez, Juan Velásquez Fuentes, Félix Ponce Ordóñez, Juan A. Núñez y Emilio Zúñiga Rivera.
Actualmente muchas familias atesoran las historias y costumbres de varias generaciones que vivieron en el barrio. Hay quienes recuerdan el antiguo parque con los resbalones de material noble y las enormes estructuras levantadas con rieles, el carrusel y las barras, la cancha donde se formó el Club Deportivo BO 2, los jardines fronterizos con verjas de ladrillo en los pabellones colindantes a la avenida Independencia, los enormes pozos de carnaval escarbados en el parque, la Fiesta de la Cruz, los fuegos artificiales y el torito o el marco de toro que concentraba la atención en todas las celebraciones, los niños disfrazados pidiendo caramelos la noche de Halloween y los niños cantando al pie del nacimiento en la casa de los vecinos .

Referencia: Diario El Pueblo. Arequipa, 6 de noviembre de 2016. P. A14.