martes, 28 de febrero de 2017

MARIO ARENAS RODRÍGUEZ: UN ARTISTA POLIFACÉTICO

MARIO ARENAS RODRÍGUEZ: UN ARTISTA POLIFACÉTICO

Por: Hélard André Fuentes Pastor
Historiador y escritor

El eximio escritor, artista y maestro ha fallecido pero deja en su impronta literaria y artística un gran legado.

Pintar y escribir son grandes cualidades que ha desarrollado con particular maestría el artista arequipeño Mario Damaso Arenas Rodríguez, uno de los intelectuales más importantes de mediados del siglo XX, cuyas experiencias, visiones y aquel sentimiento de lucha social, continuaron proyectándose en muchas generaciones. Nació en Miraflores el 21 de noviembre de 1917, hijo de Mariano Arenas y Juana Rodríguez. Casado en 1948 con Mari Alarcón. Desde joven sintió vocación por las letras y artes plásticas modelando extraordinarias esculturas como las que se exhiben en el municipio de Mariano Melgar, o representando paisajes, tallando palabras en sus poesías y escribiendo interesantes apuntes para la historia de nuestra ciudad y del país. Reconocido por muchos intelectuales y catedráticos como un excepcional narrador, autor del libro: «Pandereta, chicharrón y lunareja» (Ediciones La Pampa, 1976).
Estudió en el Colegio de la Independencia Americana y guardando un profundo afecto por la institución participó en la Exposición de Pintores Alfeñiques en el 2012 donde se mostraron los trabajos de otros pintores «independientes». Luego estudió en la Universidad de San Agustín. Doctor en Filosofía y Letras, desempeñó una importante labor como maestro de primaria y docente universitario en San Cristóbal de Huamanga y en San Agustín, donde compartió con otras personalidades de dichas casas de educación superior. Asimismo, colaboró en diversas revisas nacionales e internacionales y ha sido columnista del diario El Pueblo publicando interesantes trabajos y reflexiones frente a nuestra realidad social e histórica. Mario Arenas, llegó a dirigir la Asociación Nacional de Escritores y Artistas de Arequipa (ANEA) en una época en que la institución gozaba de prestigio constituyéndose como un verdadero centro cultural de formación. Su dinamismo y capacidad de gestión le permitieron dirigir el Instituto Nacional de Cultura Andina. Según afirma la poeta Thais Lanao Briceño, Arenas Rodríguez también fue presidente-fundador de la Casa del Poeta en Arequipa.
Una de sus pinturas más recordadas se denomina: «Reposo», y fue exhibida en una muestra artística que realizó en el local de la ANEA en agosto de 1957. Dicha exposición fue muy celebrada pues impresionó con sus óleos, témperas, acuarelas y la técnica del carboncillo. El diario Noticias afirmó que era su segunda exposición de arte y comentó lo siguiente: «por la fuerza de su contenido, por la estructura y la plasticidadde su obra es, indudablemente una de las más seguras promesas artísticas, entre los jóvenes de Arequipa. Contemplando, en su conjunto su obra, se pierde uno en ese deslumbrante laberinto de los cien caminos que nos ofrece, en su principio, todo el poder extraordinario de su Arte».
Con los años cesó de la docencia universitaria, sin embargo jamás dejó de participar en eventos y actividades culturales. En el 2003 comentó la obra: «El cantor de los cantares» del escritor Adolfo Salinas Gamero y en el 2005 pronunció un discurso en la sala del Museo Histórico Municipal con motivo de la condecación que la Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO) otorgó al escritor e historiador iquieño César Ormeño Iglesias. Un año más tarde participó en el curso Manipulación Piscológica y Derechos Humanos de Derecho de la UNSA con el tema: «La educación como medida preventiva del sectarismo».
Aquel aporte meritorio en diferentes campos de nuestra cultura le ha permitido recibir numerosos reconocimientos de instituciones como la Municipalidad de Mariano Melgar en el 2013 y en el II Encuentro Internacional de los Harawikuq organizado por la ASOLAPO (del 17 al 19 de diciembre de 2015), donde también se homenajeó la trayectoria del lingüista Pedro Luis Gonzáles Pastor y del periodista Carlos Vivanco Flores. Hace algunos meses fue nominado por el Club Internacional de Arequipa como cultor de las artes, junto a Everardo Zapata Santillana, Manuel Castro, entre otros. De igual forma, nosotros fuimos testigos de su constancia y lucidez cuando tomó la palabra en la presentación del libro: «La Confederación y el giratorio tiempo» del poeta José Luis Ayala, en el 2014, donde participamos como comentaristas junto al sociólogo Héctor Noé Ballón Lozada y la maestra Gloria Mendoza Borda con la moderación de la periodista Carmen Luz Ayala.
El hombre polifacético ha fallecido a los 99 años de edad la madrugada del domingo 6 de noviembre enlutando a los círculos intelectuales de la región. Sus restos fueron velados en el local de SUBCAFAE y luego cremados, pero su voz inquebrantable permanece como en aquella canción guerrera «Hijos del Misti volad», letra de Trinidad Pacheco, que Arenas interpretó a capella con palpitante ánimo y cuyo audio atesoró el investigador Juan Guillermo Carpio Muñoz. Varios escritores, intelecuales y amigos han publicado mensajes de codolencia y despedida que sirven de testimonio para reconstruir la personalidad del artista.
Angélica Corrales nos recordó al maestro, escribió: «Mi querido maestro, gran forjador de juventudes, prolijo y estudioso de las letras, artista y pintor excelso, cómo no recordar todo aquello que supo dar sin esperar nada a cambio. Maestro de maestros descanse en paz. Siempre estará en nuestros corazones». De igual forma, el psicólogo y actor Andrés Luque Ruiz de Somocurcio, afirmó que Mario Arenas en su juventud fue actor de teatro y «trabajo como profesor por medio del teatro, un artista completo», y la poeta Virginia Medina Rivera señaló que «toda su digna y fecunda vida la dedicó a forjar la conciencia humanitaria, y claro que sembró semillas que ya están floreciendo, luchó en cuerpo y alma por una sociedad digna del ser humano, siempre presente contra la injusticia y la deslealtad».
A dichos comentarios se sumó el mensaje de la poeta Nancy Loayza Alatrista: «deja en nuestro corazones una gran enseñanza, un gran legado de vida (…) maestro por haber compartido sus dones en la vida, por siempre mi admiración y reconocimiento»; de la escritora Luz Vilca: «con mucha pena, hoy me entere, que nos dejó el maestro Mario Arenas Rodríguez, narrador excepcional, artista plástico y gran amigo. Dos de sus hermosas esculturas se encuentran en la casa consistorial del distrito Mariano Melgar»; y de la catedrática y poeta Soledad Maldonado Zedano: «Maestro ejemplar que con su magisterio impartió sus enseñanzas en diferentes lugares del país. Fue líder político esclarecido, escritor, historiador, hombre de cultura, importante pintor y escultor». Asimismo, hubo expresiones de condolencias de Gladys Collado Medina, Rosario Torres Pérez, Leonardo Ugarte y Chocano, Miriam Zavala, Cristina Herencia, César Abarca Fernández, Juan Ciro Goyzueta, Chalo Guillén, Luis Pareja R., entre otros.


En: Diario El Pueblo. Arequipa, noviembre de 2016.