lunes, 9 de noviembre de 2015

LOS AREQUIPEÑOS ILUSTRES OLVIDADOS EN EL CEMENTERIO GENERAL

LOS AREQUIPEÑOS ILUSTRES OLVIDADOS EN EL CEMENTERIO GENERAL
Por: Hélard André Fuentes Pastor
Diario El Pueblo. Arequipa, 15 de agosto de 2015
Nicho de Francisco Mostajo Miranda
Cementerio General de la Apacheta
El centenario Cementerio General de la Apacheta alberga en su recinto a numerosas familias y personalidades que en algún momento de la historia compartieron sus experiencias e ideales, fueron protagonistas de muchos acontecimientos que hoy atesoramos y asimilamos a nuestra identidad, contribuyeron a la permanencia de una memoria colectiva y con su ardua labor en diferentes rubros de la sociedad, cimentaron las particularidades que definen la arequipeñidad.
En la Apacheta descansan los restos de personajes ilustres que actualmente son citados en diversos trabajos de investigación. Nos vanagloriamos hablando de ellos. Los homenajeamos realizando ceremonias y colocando arreglos florales al pie de sus monumentos. Designamos  a las calles, avenidas, parques y plazas con su nombre; sin embargo, al presente, las tumbas y nichos que acogen sus restos están en abandono.
La tarea de identificar y conservar el sepulcro de los ilustres en dicho panteón es sumamente difícil pero necesaria. En el año 2013, el Gobierno Regional y la Dirección Desconcertada del Ministerio de Cultura Arequipa, emprendieron una interesante labor en el Cementerio de la Apacheta, el ministerio identificó a ciertas personalidades y publicó un libro que consigna la breve biografía de cada uno de ellos, datos recogidos de la bibliografía local existente.
En aquella oportunidad se dio a conocer a los siguientes intérpretes de la historia local y nacional: don Jacinto Ibáñez, uno de los primeros fundadores del periodismo arequipeño; el prócer Mariano Melgar Valdivieso; el ex presidente del Perú, Pedro Diez Canseco; el científico Hipólito Sánchez Trujillo; el historiador Mariano Ambrosio Cateriano; el ex presidente del Perú, Eduardo López de Romaña; el arquitecto Juan Rodríguez; el escultor José Luis Villanueva; y el recordado el filósofo y escritor, Jorge Polar.
Revisando aquel centenar de páginas, figuran también: el industrial Manuel Muñoz Nájar; el poeta Edilberto Zegarra Ballón; el industrial  J. Miguel Forga Selinger; el historiador Santiago Martínez; la escritora norteamericana Harriet Monroe; el senador Mariano Lino Urquieta; la novelista María Nieves y Bustamante; el caudillo Francisco Mostajo; los fotógrafos Carlos y Miguel Vargas Zaconet; el poeta César Atahualpa Rodríguez Olcay; los pintores Víctor Martínez Málaga, Alejandro Núñez Ureta y Pablo Núñez; el músico Benigno Ballón Farfán; el industrial Pedro P. Díaz; los poetas Alberto Guillén, Alberto Hidalgo y Guillermo Mercado; el pintor Jorge Vinatea Reinoso; los maestros José Carlos Bernedo Málaga y Carlos Manchego; el empresario René Forga; el héroe Neptalí Valderrama; el ex alcalde de Arequipa, Ulrich Neisser; el músico José Dávalos Salazar y, finalmente, el conocido héroe civil del ’50, Arturo Villegas.
De esta relación, uno de los nichos más olvidados resulta ser del recordado escritor e historiador Mariano Ambrosio Cateriano. Pese a que el Ministerio de Cultura ha colocado una signatura denotando su importancia entre las demás sepulturas, la lápida –con el transitar de los años– ha perdido lustre, e incluso, de no ser por la placa del ministerio, estaría a punto de no identificarse. Éste año celebramos un centenario de su fallecimiento, sin embargo ninguna institución que viene conmemorando al personaje se ha preocupado por refaccionar las inscripciones de dicho mármol.
Asimismo, muchos ilustres aún no han sido ubicados en el cementerio, sobre todo los que descansan en nichos. Yacen en el olvido, ello se debe a la falta de conocimiento sobre la obra y existencia de los mismos por parte de la población mistiana. Pocos recuerdan, por ejemplo, al maquetista Guillermo Fernán Zegarra-Núñez; lo curioso es que apreciamos permanentemente los trabajos que se exponen en el Museo Histórico Municipal y son de su autoría. Los restos del eximio artista están en el camposanto de la Apacheta.
Del mismo modo, se encuentran en estado de abandono las tumbas de quienes fueron los padres del Obispo Mariano Holguín Maldonado; tanto el nicho de Manuel Holguín como de Juana Maldonado, presentan lamentables descuidos. Peor aún, el sitio del recordado director del Colegio de la Independencia Americana, Carlos D. Hilburg, podría sufrir el robo de la lápida por hallase fofa. Otras inscripciones que están a punto de desprenderse corresponden al monseñor Manuel N. Silva, Mariano Lino Urquieta, el memorable profesor de latín del Colegio de la Independencia José María Arana, el magistrado Manuel T. Marina, el canónigo Mariano E. de Alarcón, entre otros. Desgraciadamente, el destino que corren muchas oquedades no identificadas será la exhumación.
El cementerio emblema de Arequipa que viene revalorando la Sociedad de Beneficencia, también acoge en sus departamentos y pabellones a personalidades de otras provincias y regiones, tal es el caso del destacado literato e historiador puneño Vladimiro Bermejo Portugal, la periodista Luzmila Justo de Ochoa que dirigía la “Voz de Camaná”; el ilustre camanejo Jacinto Pastor Larrea (hijo de Samuel Pastor Caballero); Diego Rosel, quien fue Juez de Primera Instancia de Islay; el escritor de temas andino Víctor Enríquez “Mateo Jaika”, por mencionar algunos.
Cabe destacar que muchos se localizan cerca de sus familiares. Jorge Vinatea Reinoso advierte como vecinos a sus padres: José M. Vinatea y Elena Reinoso. Lo mismo ocurre con Arturo Villegas que tiene a sus hermanos Carlos y Frida en el mismo pabellón, y, en un departamento continúo, están sus papás: Alberto Villegas de la Cuba y Carmen Romero, con su otra hermana, Marta. El historiador Antero Peralta fue depositado continuo a su esposa María Úrsula Vizcarra. Mientras el monseñor Santiago Delgado Butrón está acompañado de sus padres: Santiago Delgado Valencia y Lindaura Butrón.
Ahora, no todos los difuntos gozan del descanso eterno cerca de su pareja o familiares cercanos, tal es el caso de los hermanos Vargas o de César Atahualpa Rodríguez Olcay que descansa a considerable distancia de su señora, doña Elena Vargas, ni siquiera está próximo a su hermana Ernestina Rodríguez. Hay personajes que son visitados constantemente como Jacobo Dickson Hunter, Luis Dunker Lavalle, Carlos A. García Ureta; otros, esperan dicha atención, entre ellos tenemos a Carlos bellido Gutherigde, a quien recordamos como héroe civil del ´50 que cayó herido en la Plaza de Armas, al magistrado Belisario Calle y el poeta-periodista Luis de la Jara.

Ha llegado el momento de que las autoridades y familiares se hagan cargo de proteger los sepulcros y nichos de quienes reconocemos como el pendón de la arequipeñidad y peruanidad.