lunes, 9 de noviembre de 2015

MENTIRAS Y VERDADES DE LA FUNDACIÓN DE AREQUIPA

MENTIRAS Y VERDADES DE LA FUNDACIÓN DE AREQUIPA
No fue Garcí, sino García el fundador de la ciudad

Por: Hélard A. Fuentes Pastor
Publicado en el diario “El Pueblo” (agosto de 2015) y semanario Énfasis No. 1 (agosto de 2015).

Dibujo de MAROVE
El 15 de agosto de cada año conmemoramos un aniversario más de la fundación de nuestra querida Ciudad Blanca. Arengamos a viva voz ¡soy arequipeño! Entonamos un Himno de Gloria compuesto por el músico-pianista Aurelio Díaz y escrito por Emilio Pardo del Valle. Recitamos los poemas de Guillermo Mercado, Alberto Hidalgo y César Atahualpa Rodríguez Olcay. Bailamos al son de los huayños y pampeñas inspiradas por Benigno Ballón Farfán. Recordamos el sacrificio de Mariano Melgar. Gritamos ¡Apujllai! y jugamos el carnaval. Sin embargo, cuánto conocemos de la historia inicial de Arequipa.
El pasado que nos narran en los colegios respecto a nuestra fundación, padece una tremenda fabulación que irremediablemente se ha ido arraigando hasta convertirse en una absurda y terca verdad. Hoy, sabemos que Arequipa merece una verdadera historia, entender la magnitud de sus procesos sociales y comprender la auténtica dimensión de su identidad. En tal sentido, uno de los temas que cobra gran relevancia en los primeros momentos de su vida colonial gira en torno a los personajes que influyeron en su fundación.
Han pasado más de cuatro siglos y aún muchos ciudadanos siguen creyendo que el fundador de Arequipa fue el Capitán Pedro Anzures de Campo Redondo, basándose en el error que cometió el destacado escritor y prócer peruano Hipólito Unanue cuando afirmó, en su “Guía política-eclesiástica y militar del virreinato del Perú años de 1793 y 1794”, que aquel personaje recibió la orden de Francisco Pizarro de fundar una villa al sur del país. Lo cierto es que, el Capitán Anzures, jamás estuvo en la localidad cuando se operó la fundación, está comprobado que se encontraba en el Collasuyo, es decir, en dirección al sur hacia Chile, y Arequipa, se ubicaba en el Cuntisuyo.
Pese a las aclaraciones del historiador Francisco Delgado Javier y Vargas en el siglo XIX, algunos intelectuales y escritores no dejaron de desenterrar la polémica resuelta hace aproximadamente 200 años. No obstante, podemos dejar en claro que quien recibió la orden de fundar esta ciudad fue el español nacido en Plasencia, García Manuel de Carvajal, hijo legítimo de Juan Manuel Villena y Elena de Carvajal; y, por otra parte, es necesario recalcar que participaron de aquel importante acto 89 españoles, quienes también vendrían a ser fundadores de Arequipa.
Asimismo, muchas investigaciones hablan del fundador, hasta una calle de IV Centenario lleva su nombre. Los intelectuales, periodistas y la población mistiana insisten en llamarlo: Garcí Manuel de Carbajal. No falta quienes trastocan el orden presisando: Manuel Garcí de Carbajal, Manuel y Garcí o Manuel de Garcí. Empero, se trató de <<García Manuel de Carvajal>>, argumento que está probado gracias al conocimiento paleográfico y las recientes investigaciones al respecto. Examinando su firma percibimos detalles curiosísimos, se puede apreciar que el nombre se encuentra abreviado como <<GRA>>, seguido de los apellidos <<Manuel de Carvajal>>, éste último con “v” y no la “b” larga que suele utilizarse comúnmente. Además, recordemos que el nombre <<García>> era muy común en aquella época.
Otro de los aspectos que deben aclararse, es que la fundación no se realizó en Caima ni en el Barrio de San Lázaro, sino en el sitio que corresponde actualmente a la Plaza de Armas (o la Plaza Mayor), de donde partió aquella traza urbana y se instalaron las primeras instituciones civiles y religiosas, de gran importancia para la época. Ésta y otras ficciones surgieron debido a la pérdida del Libro Primero de Actas de Cabildo donde se encontraba el documento de la fundación. Lamentablemente, solo contamos con una copia que halló el historiador Ladislao Cabrera, interfoliada entre las páginas 91 y 92 del Libro Segundo de Actas. Todavía se desconocen las razones de la desaparición del primer registro de cabildo de Arequipa.
La fundación de la ciudad –está demás decir “hispana” o “española” (esto daría pie a otras fundaciones y solo hubo una)– se celebró el domingo 15 de agosto de 1540, día de Nuestra Señora Santa María de Agosto, que por error de lectura paleográfica del prolijo historiador Víctor M. Barriga, la conocemos como la Virgen de la Asunción o de la Asunta, ya que lee y transcribe <<Asunta>> donde en realidad dice <<Nuestra Señora de Agosto>>.
Además, podemos indicar que el primer alcalde que tuvo la Ciudad Blanca o en realidad alcaldes, fueron: Juan Flores y Pedro Barroso. No como se sostuvo por mucho tiempo, iconizando la figura de Juan de la Torre. Lo mencionado está probado por una escritura de poder que otorga el cabildo y data del 11 de octubre de 1540, donde se considera que el cuerpo edil estuvo conformado por: García Manuel como Teniente de Gobernador y Capitán, los mencionados alcaldes, y, Luis de León, Gomes de León, Hernando de Torres, Francisco Montenegro, Andrés Ximénes y Hernando de Silva como regidores.
A partir de estas explicaciones festejamos el Día de Arequipa y recordamos a los primeros protagonistas de su historia; que estos 475 años motiven a nuestros ciudadanos arequipeños acontinuar trabajando y que las autoridades tomen conciencia que la Ciudad Revolucionaria merece la publicación de obras que rescaten su tradición histórica. Debe destinarse un presupuesto para la reedición de importantes títulos –que hoy yacen en el baúl de los recuerdos– y, de todos los historiadores e investigadores que nos ofrecen nuevos aportes. Felices Fiestas.