lunes, 28 de diciembre de 2015

CARLOS RIVERA Y SU PROPUESTA EDITORIAL

CARLOS RIVERA Y SU PROPUESTA EDITORIAL
Por: Hélard André Fuentes Pastor
La Asociación Cultural “La Casa de Cartón” y Texao Editores han logrado proyectar una importante difusión cultural en nuestra ciudad.
El jueves 10 de diciembre TEXAO EDITORES –una propuesta editorial del periodista y escritor Carlos Rivera– celebró la decena de publicaciones que ha editado durante este año. Asimismo, reafirmó su comprom
iso con la producción académica en la localidad.
CARLOS RIVERA
Carlos Rivera es un entusiasta periodista y escritor nacido en Arequipa el 14 de junio de 1976, que motivado por la tradición cultural de la localidad y las inquietudes académicas de sus intelectuales, se incorporó a la labor editorial con mucho optimismo, teniendo como resultado la publicación de diferentes obras de carácter investigativo y literario de notable éxito.
Su gestión cultural alcanza importantes eventos desarrollados en distintos espacios como en la Universidad Nacional de San Agustín, la Municipalidad Provincial de Arequipa y la Biblioteca Regional “Mario Vargas Llosa”. En el año 2012, compiló en un libro titulado: “Arequipa y el escribidor. Homenaje a Mario Vargas Llosa Premio Nobel de Literatura 2010”, interesantes artículos referidos al novelista arequipeño que próximamente será reeditado con gratas novedades. Asimismo, ha realizado un trabajo en homenaje a su maestro, el destacado intelectual Arnulfo Ramos, que también nos habla del surgimiento de la Universidad Católica de Santa María.
En el año 2014, reunió a estudiosos y artistas para homenajear al historiador Eusebio Quiroz. La publicación del libro “Eusebio Quiroz Paz Soldán. Entre Arequipa y la historia” es un verdadero testimonio de reconocimiento, admiración,
respeto y amistad de colaboradores como Fernando Valle, Álvaro Espinoza, José L. Vargas, Samuel Lozada, Alejandro Málaga N-Z, Rommel Arce, Percy Eguiluz, Omar Zevallos, Dorian Estrada, Chalo Guillén, entre otros.
De igual forma, Carlos Rivera ha escrito numerosos comentarios y crónicas publicadas en las redes sociales y la prensa escrita. A través de sus notas nos invita a reflexionar sobre el quehacer ciudadano y académico, además de hacer un llamado de atención a las autoridades y ciudadanos para que presten mayor interés por la cultura.
LAS ACTIVIDADES CULTURALES
La pasión por las letras de Carlos Rivera, lo llevó a fundar hace cinco años la Asociación Cultural “La Casa de Cartón”, que inspiró uno de sus autores favoritos: el recordado poeta y narrador limeño Martín Adán. Bajo esta firma cultural, en el 2010 planificó su primera actividad: un conversatorio sobre Mario Vargas Llosa, otro de los autores fundamentales para el periodista. A partir de entonces, comenzó a organizar numerosas mesas redondas y ponencias sobre diversos temas donde el público asistente ha tenido la oportunidad de dialogar con especialistas de las Ciencias Sociales.
En el año 2013, con la Asociación Cultural preparó la mesa redonda “Importancia de la investigación y argumentación jurídica” con Jaime Coaguila, Percy Soncco y Juan Carlos Valdivia; “Las películas de mi vida” con Miguel Barreda, Orlando Mazeyra, Jorge Bedregal, José Luis Vargas, Leo Cáceres y Jorge Monteza; “¿Para qué sirve la escritura?” con César Belan, José Córdova, Yuri Vásquez, Willard Díaz, Jorge Turpo y Paola Donaire; “Chile y Perú. Historia de una fraterna enemistad” con Samuel Lozada, José Luis Vargas, Anthony Medina y Jorge Bedregal; “¿Desborde de la choledad criolla o la reafirmación de la identidad peruana?” con José L. Vargas, Juan C. Valdivia, Jorge Bedregal, César Belan y Orlando Mazeyra; la conferencia “Mariano Melgar. Personaje múltiple y masón” a cargo de Xavier Bacacorzo, entre otros.
Por otra parte, en el 2014 se llevó a cabo el conversatorio “Gabriel García Márquez. La cúspide de la palabra” con Goyo Torres, Orlando Mazeyra, Jorge Bedregal, José Luis Vargas y Jorge Turpo; la presentación del libro “Puno en la Guerra con Chile” de Mario Núñez bajo los comentarios de Rubén Pachari, Juan Guillermo Carpio Muñoz y Eusebio Quiroz; la mesa “Aquella otra pasión. Fútbol” donde participaron Orlando Mazeyra, Jorge Turpo, Dennis Arias, Lessness Podestá y Jorge Bedregal; el taller de escritura creativa “Los infiernos de la ficción” con Orlando Mazeyra, la ponencia de Yuri Vásquez y Dennis Arias; el homenaje a Henry Pease “La memoria y las ideas” con José Luis Vargas, Ángel Manrique, Mario Berrios y Carlos Rivera; el concurso de cometas “La poesía de los cielos” teniendo como jurado a Katherine Medina, Narda Segovia y Alejandro Torres; la presentación de la revista “Lucerna” de Julio Isla con los comentarios de Jorge Monteza, Orlando Mazeyra y Carlos Rivera; y, el conversatorio “Chespirito. Roberto Gómez Bolaños (1929-2014). No contaban con tu astucia” a cargo de Dennis Arias, Lessness Podestá, Andrés Luque y Carlos Rivera
A lo largo del 2015, organizó la presentación del almanaque “Orgullo arequipeño” del caricaturista Dorian Estrada donde acompañaron Eduardo Ugarte y Hélard Fuentes; el concurso de Cartas de Amor “Mariano Melgar” cuyo jurado estuvo conformado por Heiner Valdivia, Mirtha Núñez y Hélard Fuentes; una mesa redonda “Aquella TV basura que odiamos (y nos gusta) tanto” con Julia Barreda, José Luis Ramos, Jorge Bedregal y Milko Torres; la presentación de los libros “Bagate, el pintor negado” y “Yanacocha ¿El sueño dorado? Tomo II” de Reinhard Saifert con los comentarios de Jorge Bedregal, Hélard Fuentes y Dante Martínez; “El rol de la mujer en el siglo XXI” con la presencia de Alejandra Aramayo, Gloria Mendoza, Julia Barreda y Mirtha Núñez Cueva y un conversatorio en homenaje al periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano: “La poesía de las ideas”, con la participación de Orlando Mazeyra, Jaime Araujo y Hélard Fuentes.
TEXAO EDITORES
Cuando se trabaja con alma, corazón y vida como alude la recordada canción de D’yango, se logran extraordinarios resultados. A fines del año 2014, Carlos Rivera fundó Texao Editores, llamativa propuesta editorial que a partir del capullo emblemático de la Ciudad Blanca, ha encendido el naranja alentador y reanimador para la producción escrita en Arequipa.
La primera publicación de Texao fue “¿Cómo redactar la tesis y el artículo científico según el estilo APA?” del especialista en filología Dennis Arias y el psicólogo Julio César Huamaní, que resulta ser indispensable material de consulta al momento de escribir un artículo de investigación científica desde las ciencias experimentales hasta las humanidades.
Otro de los libros publicados por dicha editorial independiente en aquel año fue  “Pretextos para marcar la cancha” (2014), compilado por Rivera, donde reafirma su pasión futbolera y perfila una recompensa al deseo de su padre, Alejo, pues alguna vez quiso que su hijo sea futbolista. La obra congregó a los siguientes autores: Pedro Novoa, Orlando Mazeyra, Elard Serruto, Giovanni Barletti, Álex Rivera, Goyo Torres, Jasson Ticona, Lessness Podestá, César Álvarez, Hélard Fuentes, Jorge Turpo, Eloy Jaúregui, Ángela Delgado, Leandro Espinoza, Roberto Castro, Jorge Malpartida, Omar Suri, Juan Carlos Valdivia, Jorge Bedregal, José Luis Ramos y José Luis Vargas.
UN AÑO DE INTENSO TRABAJO
Cerrando el año 2015, Texao Editores ha publicado aproximadamente diez títulos, los cuales ganaron el aplauso del público en significativos eventos como la Feria Internacional del Libro en Arequipa y la Feria del Libro “Ricardo Palma” en Lima. Así podemos mencionar las siguientes obras: “La voluntad de crear. Método e intuición en Mariátegui” del abogado y catedrático agustino Juan Carlos Valdivia Cano; “Cuando llegaron los wayruros” del literato Goyo Torres; “Cuarto de hora. Ensayos de cultura, comunicación y política del Perú contemporáneo” del sociólogo José Luis Vargas Gutiérrez; “El dilema del erizo” del joven escritor Renato Amat y León; “El viejo Hotel de Fujimori” del periodista y cronista Jorge Turpo Rivas; “Yo mujer. Corazón y coraje” de la abogada y periodista Alejandra Aramayo Gaona; “El agua y el oro. Geopolítica de los conflictos Conga y Tía María” del investigador Efraín Camino Coaguila; y, “Del dicho al hecho. La brecha de implementación en la política pública de población” del sociólogo Mario Gustavo Berrios Espezúa.

La labor aún continúa, por lo que se han anunciado próximas publicaciones que se encuentran en imprenta de autores como Carlos Arturo Caballero y Hélard Fuentes.
Conversatorio organizado por Carlos Rivera. En la foto: Orlando Mazeyra, Jaime Araujo y Hélard Fuentes.

lunes, 14 de diciembre de 2015

UN FLASH DEL PASADO: LA FOTOGRAFÍA EN AREQUIPA

UN FLASH DEL PASADO: LA FOTOGRAFÍA EN AREQUIPA
Hélard André Fuentes Pastor
Historiador y escritor
Publicado en la Revista “Somos Uchumayo” No. 65. Sociedad Minera Cerro Verde. Arequipa, junio de 2015.
Se presume que la fotografía se introdujo al Perú a mediados del siglo XIX, siendo la capital del país uno de los principales escenarios de la producción fotográfica. Su aparición se debe al “daguerrotipo”, una técnica surgida en agosto de 1838 en Paris que permitía fijar imágenes mediante un lente. Dicho procedimiento fue invento del francés Louis Jacques Mandé Daguerre, resultando una verdadera revolución para la historia de la imagen.
A partir de entonces, se realizaron extraordinarios registros del territorio en diferentes pueblos peruanos y retratos a las familias pudientes de nuestra sociedad, quienes generaron gran demanda fotográfica impulsando toda una industria y condujo a la creación de varios estudios fotográficos desde el francés Philogone Daviette hasta el estadounidense J. Newland en Lima. Posteriormente, se formaron talleres nacionales.
El pionero en la fotografía arequipeña fue Maximiliano Telésforo Vargas (conocido como Max T. Vargas) y Emilio Díaz, luminosos artistas del sur peruano que caracterizados por su variedad temática triunfaron en numerosos concursos y proyectaron a la localidad como cuna y residencia de destacados fotógrafos. Y es que el paisaje arequipeño, no solo concentraba la atención de los pintores y poetas que mediante el pincel y la pluma resaltaban la riqueza natural y cultural, también de expertos del lente como Carlos y Miguel Vargas Zaconet (Hnos. Vargas), Martín Chambi, Manuel Jesús Glave, entre otros.
Max T. Vargas (Arequipa, 1873 – Lima, 1959) inauguró su estudio de fotografía en 1896 en la calle Santo Domingo. Desde aquella fecha además de fundarse un taller artístico, se creó un centro de aprendizaje que permitió cultivar otros talentos en dicha rama, tal es el caso de los hermanos Vargas o el puneño Martín Chambi, que trabajaron como ayudantes en su estudio. Bajo su sello se han rescatado innumerables panoramas de la ciudad, entre los cuales podemos mencionar: el Púlpito de la Catedral, Interior-Catedral, la Catedral, Piedra camino a Yura y la Calera, el Cráter del Misti, Puente de hierro y el Misti, Observatorio Astronómico de Arequipa, Cumbre del Misti, Iglesia Yanahuara, vista panorámica de la ciudad, etcétera; y, personajes y familias de la alta sociedad mistiana como los Wagner o Gibson.
Ciertamente, en la primera década del siglo XX se incrementó la producción fotográfica, y dos jóvenes –orientados por Max Vargas– comenzaron a producir sus propias imágenes, nos referimos a los Hermanos Vargas. Así, Carlos (Arequipa, 1885 – 1979) y Miguel (Arequipa, 1887 – 1976) se convirtieron en maestros de la composición y el retoque, sobresaliendo por su autenticidad manifiesta en: la entrada de la Cabezona, Reclutas-Cuartel de Santa Marta, Coristas sobre el escenario, Escuela Fiscal, Casa Forga, Día de cometas, vista de la Plaza de Armas y de Yanahuara, Plaza de Santa Marta, Puente del acueducto San Lázaro, la casona Ricketts y la del Moral, etcétera. Ambos tuvieron su propio establecimiento en 1912, el cual quedaba en el Portal de San Agustín No. 11.
Los hermanos Vargas –hijos de Ángel Custodio Vargas y María Zaconet Bueno–, dejaron como discípulo al arequipeño Manuel Jesús Glave Corrales (nacido en 1903), dando continuidad a la fotografía profesional, es decir, aquella que requiere de una indumentaria adecuada (desde el traje hasta los entornos) y se preocupa de las posturas, los gestos y las técnicas visuales. No obstante, se enriquecía del debate y la crítica entre colegas que buscaban sustentar su arte.
Volviendo a los discípulos de Max T. Vargas, es fundamental destacar la actividad de otro de sus asistentes, el recordado Martín Chambi, quien mantuvo vigente la versatilidad de su maestro. Chambi, a los 17 años de edad comenzó a trabajar en el estudio de Vargas, aprendiendo muchas técnicas y conservando la excelencia de su antecesor.
En aquella época de excelencia, Maximiliano Vargas tuvo una fuerte competencia en la rama de la fotografía, se trataba del arequipeño Emilio Díaz Flores, quien en 1896 fundó su estudio en la calle Guañamarca No. 7 (hoy Rivero) y cuyos trabajos fueron premiados en una exposición parisina de 1900. Díaz Flores fue un fotógrafo que nació en 1870, hijo de José Manuel Díaz y María Flores, se casó con Julia Flores, y falleció en su tierra natal, un 15 de octubre de 1931. Tanto Vargas como Díaz, enorgullecieron el arte fotográfico en la Ciudad Blanca.
La prensa escrita, las postales y exposiciones contribuyeron a la difusión de la calidad artística fotográfica de nuestra localidad, cosechando lauros y otorgando reconocimiento nacional e internacional a los fotógrafos experimentados que desarrollaban su trabajo en regiones alejadas de la capital republicana. Historiar la fotografía en la localidad significa valorar el aporte de los daguerrotipos y analizar la evolución de las cámaras fotográficas, ya que su demanda generó toda una industria.
Mientras a inicios del siglo XX, ésta práctica era exclusiva pues no todos podían “fotografiar”, en 1928 encontramos la propaganda de unas de las primeras cámaras para cualquier usuario, evidenciando la popularización de la actividad. Se trataba de la marca Kodak’s, vendida en la tienda de Belón & Cía (Moral 111-113), distinta a la marca Agfa, que tenía una cámara de doble lente anastigmático de 6 x 9 cm., es decir, buscaba corregir los puntos que suelen aparecer en la imagen, además tenía diez rollos de película y se vendía en la librería L. Albareda (San Juan de Dios 109-113). Agfa ofertaba sus productos ofreciendo precisión, simplicidad y lujo, así entregó otro modelo como fue Agfa-Standard en 1930.
La aparición de las cámaras femeninas Brownie en 1931, revolucionó a la firma Kodak. Su moderno diseño (en color encarnado, gris, verde, marrón y azul), su sencillo sistema y  su elegante estuche “ad hoc”, resultaron ser la innovación entre las cámaras económicas. La empresa, también ofreció la Cine-Kodak Modelo K, que tomaba “películas con tanta sencillez como una kodak toma instantáneas”, y las ofertaba prometiendo la revelación gratuita de las películas en sus laboratorios. Otra marca que destacó a fines de la década del ’30 en Arequipa fue la cámara Voigtlander, que se vendía en M.A.T. de Scollo (Portal de San Agustín 113). Hacia los años ’50, encontramos cámaras nocturnas con portalámparas y a pilas.
Cabe mencionar que los establecimientos de artículos para fotógrafos a fines de 1930, fueron: Albareda León, Belón & Co., César Bustamante, Concha Fernández & Pacheco, Gamón Bedoya & Cía, Hinojosa Felícitas, Octavio Sosa, Vargas Hnos. y Valdivia Rolón A.; y, entre los establecimientos fotográficos destacaban: Cano del Carpio, Caro Eleodoro, Fotografía Gonzáles, Gonzáles V. José J., Perea Portugal, Glave & Alcázar, Shiomura Sucs., Rodríguez Zaconet Guillermo, Rodríguez Zaconet J. de D. y Vargas Hnos.; de éste último grupo, Perea Portugal y Rodríguez Zaconet Guillermo, sumando a Zapana, realizaban fotograbados.
La comercialización de diferentes máquinas en la primera mitad del siglo XX, advierte dos situaciones fundamentales: la fotografía se volvió un trabajo rentable para algunos “fotógrafos ambulantes” (realizaban tomas personales) y existía la necesidad de perpetuar a través de lo impreso los recuerdos memorables de las familias en circunstancias especiales de la vida; volviendo a la fotografía una práctica tanto para profesionales como aficionados.
Por otra parte, de dicha perspectiva de estudio, se desprende la necesidad de catalogar las fotografías hechas por algunos viajeros como las tomas de Charles F. Lummins y Adolph Bandelier, quienes en 1892 emprendieron su viaje al Perú con la Expedición Villard de fines arqueológicos. Lummins y Bandelier llegaron a Arequipa con una cámara de 5’’ x 8’’ y su trípode, realizando varias reproducciones de la ciudad.

No cabe duda que la fotografía constituye el testimonio de muchas generaciones, los colores de un tiempo, una fuente para la historia republicana y contemporánea del país, cuya importancia se traduce en la expresión inmediata de las emociones.